Mandos

Conducta verbal Skinner

Mandos

Los mandos

Los Mandos son una función específica de la conducta verbal.  Skinner los libro: «Conducta verbal» como  una forma de conducta verbal controlada  por un reforzador específico, y a su vez, define a ese mismo reforzador. De otra manera, la conducta verbal del mando aparece, cuando un oyente puede reducir una sensación de privación, saciación o, como hoy se denominan operaciones de motivación u operantes de establecimiento y por la historia de reforzamiento.

Es decir, cuando el hablante tiene una necesidad (hambre, sed, sentirse escuchado, etc) produce la conducta verbal de mando que es reforzada o castigada por el oyente.

La función  es la satisfacción de una necesidad (operaciones motivacionales, o de establecimiento) a través de la interacción verbal con el otro, o expresado de otra manera, sería una conducta verbal orientada a la evitación de una estimulación aversiva (interna o externa) a través de la interacción verbal con el otro esperando la reducción o desaparición de dicho estímulo.

Esta conducta verbal es aprendida y en función de la historia de reforzamiento puede variar de persona a persona y puede resultar mas o menos aversiva para el oyente. De otra forma, podemos haber aprendido a solicitar, ordenar, pedir, manipular, suplicar, en función de cómo haya sido nuestra historia de aprendizaje en las interacciones sociales.

Yo clasificaría los mandos dependiendo de la Asertividad del emisor en

Mandos aversivos.

Es decir, aquellos mandos que resultan aversivos para el oyente  o receptor y que por lo tanto serán reforzados negativamente cuando el oyente realiza la conducta solicitada.  Aquí, por tanto, podríamos incluir las órdenes, los gritos, las amenazas, etc.

Pongamos un ejemplo. «TE HE DICHO QUE ME DES DE UNA VEZ EL DESTORNILLADOR». Esta expresión verbal es aversiva para el oyente, de tal forma que la conducta del oyente se mantiene por reforzador negativo y la del hablante a través de un reforzamiento positivo.

Mandos reforzadores

Los mandos reforzantes o reforzadores serían aquellos que se mantienen en ambos casos (oyente y hablante) por un reforzador social positivo.

En este caso, podríamos decir que las solicitudes, las peticiones formuladas asertivamente serían reforzados positivamente tanto para el hablante como para el receptor del mensaje.

Digamos por ejemplo: «¿PODRÍAS PASARME EL DESTORNILLADOR, POR FAVOR?». En este caso, la conducta de ambos, oyente y hablante, se mantiene por un reforzamiento positivo y por la historia de aprendizaje de reforzamiento. Siempre en el caso de que la historia de reforzamientos así lo indique.

los mandos ocultos 

Un mando oculto es un mando con forma de tacto. Un tacto, a grandes rasgos, es una descripción de algo, para mas información escribiré un post sobre los tactos.

Así, los mandos ocultos incluirían frases manipulativas, chantajes emocionales, etc.

Un ejemplo sería: (viendo que estás cerca de la caja de herramientas) «NECESITARÍA UN DESTORNILLADOR EN ESTOS MOMENTOS». Esto es un tacto, es decir, describo lo que necesito, pero la función que cumple es un mando, ya que, en el fondo está diciendo «dame el destornillador».

Es interesante observar cómo los mandos pueden, aun teniendo la misma función pueden tomar formas diferentes como los límites, las amenazas, las órdenes, las manipulaciones (mandos ocultos), las sugerencias o las peticiones.

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