La rumiación y la fusión cognitiva y su impacto en el cuidador de personas con enfermedad mental.

Rumiación y fusión

La rumiación y la fusión cognitiva y su impacto en el cuidador de personas con enfermedad mental.

La rumiación y la fusión cognitiva

La rumiación y la fusión cognitiva parecen estar en la base de los procesos depresivos y ansiosos en los cuidadores no formales de personas con enfermedades crónicas y dependientes. Las investigaciones son consistentes a la hora de afirmar que los cuidadores no formales de personas que sufren alguna enfermedad crónica y que son dependientes tienen un impacto psicológico negativo en su vida ya que se ven sometidos a un contexto cargados de estresores y altas demandas de supervisión. Los estudios realizados en este sentido se han respaldado, por lo general desde la teoría del estrés y afrontamiento adaptado a los cuidadores.

Sin embargo, un estudio realizado por el departamento de la Universidad Rey Juan Carlos I en colaboración con la Autónoma de Madrid pone de relieve dos factores que son de relevancia en el comienzo del estrés y el sentimiento de tristeza generalizada que están asociadas a los cuidadores de personas dependientes: La rumiación y la fusión cognitiva.

¿Qué es la rumiación?

Se entiende como rumiación a la tendencia a centrar la atención constantemente sobre los pensamientos relacionados con un problema, síntomas, enfermedad o relación personal en un intento de resolver, buscando causas y/o soluciones a un problema y que generan un alto nivel de sufrimiento y en los que, gran parte de la solución, están ajenas a los comportamientos del propio sujeto. Esta focalización de la atención en los pensamientos como estrategia para resolver problema provoca que la persona que rumia tenga dificultades para atender al contexto perdiendo sensibilidad a lo que ocurre frente a las reglas verbales (pensamientos) que genera y que tiende a seguir independientemente de lo que ocurre.

Se ha estudiado la rumiación especialmente en los contextos de depresión y de obsesiones ya que en estos casos las rumiaciones son un síntoma específico asociado a estos problemas, no obstante, se han realizado diferentes estudios con cuidadores de personas con trastorno bipolar que demuestran la relación entre la rumiación y la depresión de los cuidadores no formales.

Así, los patrones de pensamientos repetitivos y desadaptativos que generan un alto nivel de sufrimiento parecen estar en el origen y mantenimiento de los patrones depresivo y obsesivos.

¿Qué es la fusión cognitiva?

Respecto al segundo factor; se entiende como fusión cognitiva la tendencia a creerse literalmente el contenido de los propios pensamientos y sentimientos sin ser conscientes del propio proceso del pensamiento. Así, las personas que se fusionan con sus propios pensamientos creen ciegamente lo que piensan, ya sean estos pensamientos ciertos o no y por otro lado prestan menor atención a sus valores e ideales convirtiéndose sus pensamientos en el motor de su conducta estableciendo reglas de seguimiento verbales que no son contingentes, en otras palabras, realizan patrones de conductas de forma repetida siguiendo la lógica de sus pensamientos pero que no tienen en cuenta lo que está pasando en el momento.

Una situación que ejemplifica esta fusión cognitiva se centra en la idea de “creer” que si el familiar con problemas de salud mental es consciente de su problema, entonces tomará la medicación. Esto genera un patrón de conductas dirigidos a que la persona con problemas de salud mental “sea consciente de su enfermedad”, para lo que se suele despegar una amplia gama de conductas cuya función es “convencer” a dicha persona de que ha de tomar la medicación por su bien. Si bien esta estrategia parece racional y objetiva, suele comenzar una lucha derivada de los continuos “reflejos de corrección” y mandos (explicaciones, argumentaciones, manipulaciones, ordenes) dirigidos a que la persona tome la medicación y  que pueden llevar a un mayor posicionamiento en la persona en contra de la toma de medicación y a una lucha constante que desgasta a ambos generando un clima de alta emocionalidad expresada que se ha demostrado es una de las principales causas de brote psicótico.

El estudio de la Universidad Rey Juan carlos I y la Autónoma de Madrid.

El estudio al que hacíamos referencia con anterioridad dividió a grupos de familiares en cuatro subgrupos. ARAF (Alta Rumiación alga fusión), ARBF (alta rumiación y baja fusión), BRAF (baja rumiación y alta fusión) y BRBF (Baja rumiación y baja fusión). Los resultados demostraron que los altos niveles de fusión y rumiación cognitiva tienen un impacto negativo en los procesos de estrés de los cuidadores, estando asociados a mayores niveles de depresión y ansiedad y menor capacidad para disfrutar de la vida.

Si bien, no existían diferencias significativas entre los grupos relacionados con los cuidados (horas de dedicación, capacidad ejecutiva), si que existían estrategias de afrontamiento diferentes y niveles de malestar más elevados en los grupos ARAF.

Los grupos de Familia en AFENES

Conscientes de esta relación, los grupos de familias de AFENES trabajan ambos, tanto la fusión cognitiva como las rumiaciones a través de varias estrategias, entre las que describo las más importantes.

1.- La desesperanza creativa y el análisis funcional. A través de estos ejercicios se trata de desvincular a las personas de la rumiación con tres preguntas básicas. ¿Qué quieres cambiar? ¿Qué estás haciendo para cambiarlo? Y ¿Cómo te están funcionando esas estrategias a corto y largo plazo? El objetivo de este ejercicio es reajustar y disminuir la rumiación fomentando que la persona sea más consciente de la funcionalidad de la conducta seguida por las reglas que sigue debido a la rumiación y la efectividad y funcionalidad a corto y a largo plazo. Estas preguntas a menudo vienen acompañadas de ejercicios experienciales como el de “los luchadores” que intentan demostrar la poca efectividad de las estrategias puestas en marcha en base a la rumiación.

2.- Ejercicios de defusión cognitiva. Se plantean diferentes ejercicios experienciales, tanto formales como informales para reducir la fusión cognitiva. Desde el mindfulness formal hasta otros ejercicios mas simples como la expresión de “Mi mente me está diciendo que:…” el formador pretende que los familiares que acuden a los grupos tomen una perspectiva distinta frente a sus pensamientos y que así adquieran una “distancia comprensiva” entre ellos como observadores de sus pensamientos y el contenido de sus pensamientos. Esto favorece lo que se denomina “Flexibilidad psicológica” y permite allanar el terreno para trabajar en los valores personales como padres y el compromiso con acciones funcionalmente más efectivas.

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